Hay gente buena.
Eso dicen.
También hay gente que hace cosas bastante discutibles convencida de que actúa por nuestro bien.
Y luego están quienes ni siquiera se molestan en buscar una justificación.
Malintencionados y perversos nace de esa zona incómoda en la que las personas dejan de caber limpiamente en las casillas de buenos y malos.
Porque la maldad sería mucho más sencilla si llevara siempre cuernos.
Dos voces y unas cuantas malas intenciones
Juanjo Merapalabra y Poti de Cai alternan historias pobladas por personajes capaces de mentir, engañar, manipular, vengarse, equivocarse estrepitosamente o tomar decisiones que cualquier persona sensata habría evitado.
Más o menos como en la vida.
Cada narrador lleva sus propias historias y su propia manera de contarlas. No buscamos convertir dos voces en una sola, sino precisamente lo contrario: que cada una conserve su territorio y que el espectáculo crezca del contraste entre ambas.
El repertorio no tiene por qué permanecer completamente cerrado. Las historias pertenecen al universo del espectáculo, pero algunas pueden entrar, salir o cambiar según el espacio, el público y el momento.
Lo único verdaderamente imprescindible es que exista algo sospechoso dentro de ellas.
Los monstruos tienen mala prensa
Los cuentos están llenos de monstruos.
Dragones.
Demonios.
Brujas.
Criaturas empeñadas en comerse a quien pasa por allí.
Tienen una ventaja considerable: sabemos desde el principio que debemos desconfiar.
Con las personas resulta bastante más difícil.
Algunas sonríen.
Tienen buenos modales.
Incluso quieren ayudarnos.
Y entonces empiezan los problemas.
Nos interesan precisamente esas historias: aquellas en las que las intenciones no son tan fáciles de juzgar, donde las decisiones tienen consecuencias inesperadas y donde podemos terminar riéndonos de algo que, pensado con un poco de calma, quizá no tenía tanta gracia.
Porque lo verdaderamente inquietante rara vez está muy lejos.
A veces lleva nuestros mismos zapatos.
Volver a compartir escenario
Juanjo y yo empezamos a contar juntos a finales de los años ochenta.
Formábamos parte de la primera etapa de Shamán, cuando todavía estábamos descubriendo qué significaba ponerse delante de otras personas y pretender que permanecieran allí escuchándonos contar historias.
Después llegaron caminos distintos.
Y muchos años después volvimos a compartir escenario.
Malintencionados y perversos pertenece también a ese reencuentro: dos narradores que se conocen desde los comienzos, que han seguido recorridos diferentes y que vuelven a encontrarse alrededor de aquello que los reunió la primera vez.
Los cuentos.
Aunque esta vez hayamos elegido algunos particularmente poco recomendables.
Espacio y condiciones
El espectáculo puede realizarse en teatros, salas, bibliotecas, cafés, espacios culturales y otros lugares adecuados para la narración oral.
No requiere escenografía compleja. Siempre que sea posible, preferimos un fondo negro o neutro que concentre la atención en los narradores y en la palabra.
Lo importante es que ambos narradores puedan ser vistos y escuchados correctamente y que las condiciones del espacio permitan mantener la atención del público.
Cuando el tamaño o la acústica de la sala requieren amplificación, recomendamos trabajar con dos micrófonos de diadema o sistemas equivalentes, de manera que ambos narradores mantengan libertad de movimiento.
Las necesidades técnicas concretas se acuerdan previamente con la organización.
