Hay historias que funcionan como puertas.
Uno empieza a escucharlas creyendo que sabe perfectamente dónde está y, cuando quiere darse cuenta, algo ha cambiado de sitio.
A veces es el mundo.
A veces somos nosotros.
Un umbral marca siempre una frontera: entre lo conocido y lo que todavía no sabemos nombrar, entre la seguridad y la incertidumbre, entre aquello que creemos posible y lo que preferiríamos que no lo fuera.
También entre la vida y la muerte.
Y cruzarlo tiene una pequeña dificultad.
Una vez atravesado, no siempre podemos volver exactamente al mismo lugar.
Historias al otro lado
Más allá del umbral reúne relatos que se mueven por esos territorios fronterizos.
Historias en las que la realidad empieza siendo perfectamente reconocible hasta que aparece una grieta.
Por esa grieta pueden entrar lo inexplicable, lo extraordinario, la muerte, el miedo, el absurdo o esa clase de acontecimientos que nuestra razón preferiría observar desde una distancia prudente.
El repertorio puede variar de una sesión a otra. Pueden aparecer relatos literarios, historias procedentes de la tradición o versiones que han ido transformándose después de mucho tiempo de convivencia.
En algunas sesiones pueden asomarse autores como H. G. Wells o Michael Ende.
En otras, quizá no.
Porque un espectáculo de narración oral no tiene por qué ser una caja cerrada donde cada cuento ocupa siempre exactamente el mismo sitio.
Hay historias que un día piden entrar.
Y otras que conviene dejar durmiendo.
Lo verdaderamente extraño
No me interesa demasiado presentar lo sobrenatural como una colección de efectos.
Tampoco demostrar que existen fantasmas.
Sería un trabajo complicado y probablemente bastante mal pagado.
Me interesa otra cosa.
Ese momento en que una historia aparentemente imposible comienza a tocarnos porque debajo de lo fantástico encontramos algo perfectamente reconocible.
El miedo a perder.
La necesidad de creer.
La muerte.
El deseo.
La posibilidad de que el mundo no funcione exactamente como habíamos decidido que debía funcionar.
A veces lo inquietante no está al otro lado del umbral.
Lo llevábamos nosotros hasta allí.
Contar sin esconder el mecanismo
No hace falta construir un castillo para que aparezca un castillo.
Ni llenar el escenario de objetos para atravesar una puerta.
La narración oral propone otro pacto.
Una persona cuenta.
El público sabe que está contando.
Y, aun así, durante unos minutos todos aceptamos que la palabra pueda levantar un lugar que no existe delante de nosotros.
Por eso Más allá del umbral se apoya fundamentalmente en la voz, el cuerpo, la presencia y la imaginación compartida con el público.
No intento ocultar que estamos en un teatro, una biblioteca o un café.
Prefiero descubrir qué puede aparecer allí.
Espacio y condiciones
El espectáculo puede realizarse en teatros, salas, bibliotecas, cafés, espacios culturales y otros lugares no convencionales.
No necesita una escenografía compleja.
Sí necesita algo bastante más importante para la narración oral: que el público pueda ver y escuchar bien y que el entorno permita mantener la atención sin competir continuamente con conversaciones, música u otros ruidos.
La proximidad con el público puede enriquecer especialmente el espectáculo, aunque puede adaptarse también a espacios de mayor capacidad.
Cuando las condiciones de la sala lo requieren, dispongo de equipo básico propio de sonido, micrófono inalámbrico e iluminación LED de apoyo.
Las necesidades técnicas concretas se acuerdan previamente con la organización.
